Atropello
Son las 3 de la mañana, suena el teléfono, en mis sueños se mete el sonido del timbre, todavía medio dormido siento que es mi despertador, pues habíamos decidido levantarnos temprano porque nos iríamos de viaje a Tzindejeh (como lo platiqué en el post anterior. Cuando me di cuenta que no era mi despertador, sino el teléfono se me vino a la mente que llamadas a esta hora sólo es para malas noticias o porque algun bromista está jugando.
Contesto el teléfono y para mi desgracia la llamada tenía que ver con mi primera opción: Es mi cuñada, hermana de mi esposa, con lágrimas evidentes me cuenta que atropellaron a su hijo, mi sobrino, que está en el hospital de traumatología de Lomas Verdes a punto de ser operado de emergencia.
Mi sra., asombrosamente paciente escuchó "a medias" todo lo que comenté con mi cuñada, al final de la llamada le cuento todo, quién suelta el llanto inmediatamente.
En ese momento entramos en un disyuntiva: ¿Vamos a ir al balneario?, ¿Vamos al hospital a ver que ocurre? ¿Vamos a cancelar el viaje que le prometimos a la nenorra?
Después de mucho platicarlo, balanceando los pros y los contras decidimos que vamos a ir al viaje, manteniéndonos informados de todo desde allá, y el domingo nos regresaremos temprano para ir al hospital. También acordamos no decirle a la nenorra que su primo está hospitalizado, entonces decidimos dormir un poco antes de que amanezca.
... Seguiremos informando ...
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