El Rojo de Chiconcuac

Como ustedes ya saben, la nenorra aplica este año su examen COMIPEMS, para quien no lo sabe, es el examen estandarizado para el ingreso a nivel medio superior en la ciudad de México y el área metropolitana, no significa eso, pero para eso es el examen, por lo que, las dos universidades públicas más prestigiosas del país (UNAM e IPN) son las más solicitadas por los humanitos que están saliendo de secundaria y van dispuestos a continuar sus estudios. Obviamente hay muchas más opciones: Conalep, Bachilleres, CETIS, Bachillerato del Estado de México (EPOEM) y muchas, muchas más, pero las preferidas son, definitivamente las Preparatorias de la UNAM, los CCH de la UNAM y por supuesto que los CECyT del I.P.N. (que antes se llamaban “Vocacionales” y nunca han perdido ese apodo).

Bueno pues la nenorra se encuentra en un curso para aplicar su examen COMIPEMS, desafortunadamente le toca asistir los domingos, pues es el horario que se dispuso en el lugar en donde toma el curso, por lo que ahora los domingos “tenemos” medio día ocupado. Bueno, “tiene” ella, pero el chiste es apoyarla.

Es por eso que el día de hoy, la familia de la nenorra nos invitó a un “desayuno” allá por la carretera Lechería - Texcoco, en un lugar que se llama el “Rojo”. Desafortunadamente, como ya lo mencioné antes, nosotros no llegamos a la hora del desayuno, pues la nenorra tuvo que atender su curso, así que en cuanto salimos del lugar, nos dirigimos al recinto.

Tardamos un ratito en llegar, pues no estaba tan cerca como lo esperábamos, así que después de recorrer la poco transitada carretera. Una vez que llegamos al lugar, estábamos dispuestos a disfrutar la deliciosa barbacoa prometida; la familia ya estaba instalada allí, desde algunas horas antes, por lo que ya el licor había recorrido la mesa varias veces.

Justo cuando íbamos a disfrutar los sagrados alimentos, nos dieron una terrible noticia: “Se acabó el consomé de barbacoa”

Así que yo, como Homero Simpson, dije: ¿¡Por qué me persigue la desgracia!?

Pero decidimos continuar, nos ofrecieron un “jugo de carne” con nuestra barbacoa, porque eso sí, carne todavía tenían. Aceptamos gustosos, pero, desafortunadamente, el jugo de carne no fue como yo lo esperaba, era más bien un consomé, relativamente bueno, pero no tenía ese toque jugodecarnoso que me esperaba

Continuamos con el siguiente platillo: un kilito de barbacoa al centro de la mesa: debo decir que muy buena barbacoa, con tortillas hechas a mano y salsas muy agradables, por lo que ese si fue un verdadero agasajo.

Después hubo una orden de sopes y garnachas, pero se avorazaron del otro lado de la mesa y no pude probarlos, pero se veían muy decentes.

Después de la comida llegó el momento de partir el pastel, pues se trataba de un festejo de cumpleaños de una tía de la nenorra… Bueno, no fue un pastel, se trataba de una serie de postres: pastel de elote, brownie con helado de vainilla, etc… ¡¡Qué bueno estaba el brownie!!, uno de los mejores que he probado, definitivamente.

Así que, mal porque se acabó el consomé de barbacoa (y eso que ya estaba apartado), el jugo de carne reprobado, la barbacoa super aprobada y los postres igual.

El único problema que encontré del lugar es que, pasando el mediodía llegó un cantante animador… Hacía chistes que, en teoría debían ser graciosos pero la verdad a mí no me hicieron nada de gracia, aunque a la mayoría de las personas parecía agradarles (bueno, después me enteraría que 3 o 4 personitas estaban bastante incómodas con sus comentarios), porque se divertía haciendo mofa de las características físicas de los asistentes. Lo peor es que se autoadoptó en la mesa, por lo que busqué por todos los medios escapar de allí, aunque no me fue posible hacerlo; casi me llevo a la nenorra a los columpios, pero a sus 14 años ya no le llama la atención; pero eso sí, ella sí logró escapar con la bebé de la familia (la bebé que se explica en el post: Una pandemial más), la cual por cierto, ya pasa del año cumplido; yo intenté irme con ellas, pero parecía que estaba huyendo del lugar, por lo que, mejor me concentré en mi teléfono celular para pasar desapercibido.

Después llegó la cuenta y…. ¡¡oh mi dios!! ¿pues qué rompimos? (Aparte de la dieta). Salió un cuentononon que no correspondía a mis 4 taquitos y mi feo jugo de carne.. Pero pues, que le hacemos fue por convivir con la familia, lástima que no lo aproveché como debía ser.

En fin, decidieron dividir la cuenta y pues, ni modo de no entrarle a la pagadera, así que, a desembolsar los billetes que llevaba.

Al final me fui con un balance un tanto negativo de la experiencia, así es amigos, ustedes saben que los restaurantes casi siempre los califico muy bien, pero esta vez no fue del todo de mi agrado, claro que, como bien mencioné antes, la experiencia en general fue la que no me agradó del todo; así que, si ustedes van pueden darle una oportunidad, pero, yo por lo pronto no regresaré, está muy lejos, hay barbacoas tan buenas como esta más cerca de mi domicilio y aparte de eso no me gustaría repetir la experiencia con el animador… Aunque aclaro, eso pienso yo porque soy un amarguetas rucón.

Hasta aquí mi reporte, si pueden vayan y confirmen o refuten mi opinión, así que…

… Seguiremos reprobando …

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