Un grito desesperado

Bueno pues hoy se celebra nuestra independencia, no sé exáctamente como tomarlo, con tantas cosas feas que se han escuchado últimamente en el país, con la inseguridad diaria, con los múltiples "destapes" de fraudes e impunidad, a veces pienso -otra vez- en salir corriendo, otra veces pienso que las cosas van a componerse, a veces pareciera que comienzan a hacerlo cuando ¡zaz!, nos aparece una sorpresa más.

Así que mi querido presidente, EPN, está postrado en el balcón de palacio nacional, dando un grito que no le queda, no sé si lo hace sin ganas, no sé si no sabe cómo hacerlo, tal vez le "quede grande", pero lo que si es seguro es que es un grito desesperado

Desesperado porque el país se le sale de las manos, porque no ha aclarado lo que tiene que aclarar, porque desde candidato demostró que ese puesto no era para él, desesperado por recuperar la aprobación del pueblo... ¿por qué?

Porque muchas personas que conozco, no estuvieron interesados en verlo gritar en el balcón, como yo, que sólo lo vi en una repetición el día de descanso, en un noticiero. Como los mexicanos que no fueron al Zócalo, porque evidentemente no se ve tan lleno como en otras ocasiones: con Zedillo, con Fox o hasta con Calderón (y no estoy diciendo que hayan sido buenos, pero ellos si lo llenaban), y sé que tampoco es un concurso de popularidad, pero muchas personas reprochan las malas decisiones gubernamentales.

Vi que muchas mexicanas y mexicanos (como decía Fox) estuvieron interesadas en convivir con su familia, festejar "a su manera", porque a pesar de todo, tenemos mucho que festejar, porque debemos aprovechar a nuestras familia, convivir con ellas mientras se pueda, buscar la manera de "cuidarnos y protegernos", saber que nos tenemos los unos a los otros, muy a pesar de que parece que quieren acabar con nosotros.

Así que mi querido presidente, apúrate a hacer las cosas bien para salir lo más decorosamente posible de tu sexenio, que no te recuerden como un presiente patético, represor y falto de inteligencia, si ya estás en la silla, aprovéchalo, porque hay tantas y tantas cosas que se pueden hacer por el país, no te alcanza un sexenio para arreglarlas, pero si te alcanza para mejorar algunas, y eso ya sería ganancia.

Tengo muchas más cosas que decir, pero por hoy con esto me basta, porque el grito no lo escuché, ya no me interesa, gracias corrupción por matar mis sueños de niño, las ilusiones de ver a un mandatario dando un grito de libertad, que verdaderamente fuera de unión y felicidad para los mexicanos.


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