Techo de menos
Hoy llego con esta pregunta que ha atormentado a filósofos durante siglos:
Como ustedes imaginarán, la respuesta a esta pregunta es un rotundo NO, por lo que, el día de hoy estuve realizando una de las actividades caseras más mortales: impermeabilización
Así es, de casualidad tengo fuerzas para estar escribiendo ésto, ya saben cual es el proceso:
- Barrer todo el techo concienzudamente
- Revisar espacios en algún lugar si es necesario aplicar malla
- Echar la primera mano del sellador o ese líquido blanco como pegamento, con brocha.
- Aprovechar para pegar la malla en donde fue necesario
- Esperar una hora aproximadamente
- Primera mano de impermeabilizante, con rodillo
- Esperar a que seque la primera mano
- Segunda mano de impermeabilizante, nuevamente con rodillo.
Estamos hablando de que este proceso debe empezar súper temprano, para evitar que una lluvia traicionera vaya a arruinar el trabajo, es por eso que justo a las 7:00 a.m. ya estaba trepado en el techo haciendo las primeras labores, de tal suerte que por ahí de las 15:00 hrs. ya estaba terminado, había bajado todos los aditamentos y ya estaba listo para una cervecita... sólo para relajar los músculos.
La parte más divertida e intensa de esta sesión es subir las cubetas de impermeabilizante hasta el techo, yo uso la técnica de amarrar las cubetas con una cuerda y subirlas mediante la fuerza bruta, pero, si ustedes conocen una mejor técnica, por favor háganmela saber porque sería muy útil conocerla.
Eso fue todo el día de hoy, estoy listo para el día de mañana permanecer en posición horizontal todo el día, pero recuerden que...
... Seguiremos impermeabilizando ....
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